La llegada de los primeros pianos a Medellín fue una noticia, además de curiosa, altamente significativa en la vida cultural de la ciudad, pues como muchas de otras situaciones novedosas fue animada por la muy importante élite social y económica, alineada ideológica y políticamente con el “santanderismo” civilista, debido a sus vínculos comerciales y a las hermandades masónicas que se habían formado en el tráfico clandestino con Jamaica —posesión inglesa— en los primeros años del siglo XIX, durante las guerras de independencia.